Lo que el ecosistema biotech latinoamericano me ha enseñado sobre el momento en que la ciencia se convierte en negocio
Hay conversaciones que no planeas que te cambien la perspectiva y lo hacen igualmente.
En los últimos años he tenido la oportunidad de acercarme al ecosistema biotecnológico latinoamericano de una forma que no esperaba cuando empecé: hablando con fundadores en Buenos Aires, con gestores de programas de innovación en Santiago, con investigadores que han dado el salto a emprendedores en São Paulo, en Bogotá, en Ciudad de México. Conversaciones largas, honestas, muchas veces fuera de los circuitos formales de los eventos del sector.
Y lo que me llevo de esas conversaciones no es un diagnóstico. Es más bien una observación que se ha ido confirmando con el tiempo, y que los datos más recientes del sector acaban de poner en perspectiva de una forma que encuentro muy reveladora.
Latinoamérica tiene ciencia. Mucha, y de calidad. Lo que está descubriendo ahora —y lo está descubriendo a su ritmo, desde dentro— es qué pasa con esa ciencia cuando necesita encontrar su lugar en el mercado.
Lo que los datos dicen —y lo que todavía no dicen
El Deep Tech Radar LATAM 2025, elaborado por la consultora Emerge en alianza con Cubo Itaú y presentado en septiembre de 2025, ofrece el mapa más completo disponible del ecosistema de startups de base científica en la región. Sus números son elocuentes:

Lo que los datos no dicen —porque los datos nunca lo dicen del todo— es lo que ocurre dentro de cada empresa cuando llega el momento de salir al mercado.
Parece que la diferencia entre Chile y Brasil en inversión captada no es una diferencia de calidad científica. Es, en palabras del cofundador de Emerge, Daniel Pimentel, que las startups brasileñas «no siempre están estructuradas y con misión suficientemente definida para actuar en el juego del capital de riesgo global». Chile y Argentina, con mercados internos más pequeños, han desarrollado desde el inicio un enfoque hacia afuera. Eso les ha dado algo que el volumen de startups no da por sí solo: visibilidad.

Lo que he visto en las conversaciones
Cuando hablo con fundadores de startups biotech latinoamericanas —no en entrevistas formales, sino en conversaciones reales— hay un patrón que aparece con mucha frecuencia.
El equipo conoce la tecnología en profundidad. Conoce el problema que resuelve. Ha validado resultados en el laboratorio. En muchos casos, tiene evidencia sólida de que funciona.
Y cuando llega el momento de presentarse a un inversor internacional, de proponer una colaboración a una empresa europea o de preparar el deck para una ronda, aparece una incomodidad que reconozco bien. No es falta de preparación. Es más sutil que eso.
Es la incomodidad de tener que hablar de lo que hacen en un lenguaje que no es el suyo. Traducir años de trabajo científico a términos que un Director de Inversiones de un fondo norteamericano, o un responsable de compras de una farmacéutica europea, va a entender en los primeros tres minutos de una presentación.

Lo que me resulta fascinante de ese momento es que no es un momento de debilidad. Es el momento exacto en que una empresa científica se convierte en una empresa de mercado. Y esa transición tiene su propia curva de aprendizaje, independientemente del país, del ecosistema o del nivel de la tecnología.
Por qué el momento es especialmente interesante ahora
Hay algo que los datos del Deep Tech Radar LATAM 2025 capturan bien y que me parece importante señalar: la región está en un punto de inflexión.
Durante años, el objetivo fue construir capacidades científicas. Formar investigadores. Crear los instrumentos que permitieran que la investigación académica se transformara en empresa. Esa etapa ha producido resultados concretos: 1.316 deep techs activas en la región, con biotecnología liderando en volumen y en vocación de impacto.
Ahora la pregunta que más escucho —tanto en conversaciones informales como en eventos del sector— es diferente. Ya no es «¿cómo creamos más startups?». Es algo más parecido a «¿cómo conseguimos que las que ya tenemos lleguen más lejos?».
Esa pregunta me parece la más interesante que puede estar haciéndose un ecosistema en este momento. Porque indica que hay conciencia de la siguiente frontera. Y que hay voluntad de cruzarla.
Lo que me han enseñado los ecosistemas que van por delante
He tenido la oportunidad de observar ecosistemas biotech en diferentes fases de madurez y lo que noto en todos ellos, cuando comparo con lo que veo en Latinoamérica, es que la diferencia no está en la calidad de la ciencia. Está en el tiempo que lleva trabajando la parte comercial.
Los ecosistemas que más capital atraen y más deals cierran no son necesariamente los que tienen mejor tecnología. Son los que llevan más tiempo construyendo la capacidad de presentar esa tecnología al mercado de una manera que el mercado puede evaluar. Eso incluye el mensaje, el posicionamiento, los materiales, las métricas, la narrativa para inversores. Todo aquello que permite que alguien externo entienda el valor sin necesitar al científico en la sala.
Latinoamérica está recorriendo ese camino ahora. Y lo está haciendo más rápido de lo que lo hicieron los ecosistemas que van por delante, entre otras cosas porque tiene más referentes a los que mirar y más acceso a los que le pueden ayudar.
Tres preguntas que me parecen las más útiles en este momento
No tengo el diagnóstico de cada ecosistema ni de cada empresa. Pero sí tengo tres preguntas que, en mi experiencia, abren las conversaciones más productivas con equipos que están en ese momento de transición entre ciencia y mercado.
Las comparto no como preguntas retóricas, sino como preguntas reales que me gusta hacer y que invitan a pensar:
¿Cómo explicas lo que hace tu empresa a alguien que aprueba el presupuesto pero no entiende la tecnología?
No como crítica. Como punto de partida. La respuesta a esa pregunta revela mucho sobre dónde está el equipo en su proceso de traducción. Y en la mayoría de los casos que conozco, la primera respuesta honesta es: «todavía no tenemos esa versión del mensaje tan bien construida».
Lo interesante es que cuando un equipo reconoce eso, la conversación que viene después es muy diferente a la que habría ocurrido si hubiera respondido automáticamente con el pitch estándar.
¿Qué sabe el inversor o cliente potencial de tu empresa antes de que empiece la primera reunión?
Esta pregunta apunta a algo que los ecosistemas más maduros han aprendido a construir con tiempo: la reputación digital previa a la reunión. El contenido que posiciona. Los artículos que establecen autoridad. La presencia que hace que cuando alguien te busca, encuentre algo que le dé confianza antes de que le hayas enviado un solo email.
En biotech, ese trabajo previo es especialmente valioso porque los ciclos de decisión son largos. Un inversor que lleva seis meses leyendo sobre tu empresa antes de la primera reunión llega a esa reunión de una forma completamente diferente.
¿Qué tendría que ser diferente para que tu empresa pudiera llegar a un mercado internacional en los próximos doce meses?
Esta es la pregunta que más me gusta, porque no parte de lo que falta: parte de lo que se necesita para lo que viene. Y la respuesta suele ser mucho más específica —y más accionable— que cualquier diagnóstico externo.

Lo que espero ver en los próximos años
El Deep Tech Radar LATAM 2025 proyecta que la inversión en deep techs de la región pasará de US$1.500 millones actuales a US$3.400 millones en 2032. Es una proyección que tiene sentido si el ecosistema sigue madurando al ritmo que ha mostrado en los últimos cinco años.
Lo que me resulta más interesante no es el número en sí. Es qué parte de ese capital va a capturar cada empresa dentro del ecosistema. Y eso va a depender, en buena medida, de cuántas de esas empresas hayan construido para entonces la capacidad de presentarse al mercado de forma que el mercado pueda evaluarlas.
No es una cuestión de recursos. Algunas de las startups biotech que más me han impresionado en América Latina tienen equipos de dos o tres personas y presupuestos muy ajustados. Lo que tienen es claridad: saben qué problema resuelven, para quién y por qué ellos. Esa claridad, bien comunicada, abre puertas que el tamaño del equipo no cierra.
La siguiente frontera del ecosistema biotech latinoamericano no está en generar más ciencia. Está en hacer que la ciencia que ya existe llegue más lejos. Y eso es un trabajo que ya está empezando.
Algunas preguntas que me llegan con frecuencia
¿Trabajas con startups o empresas de Latinoamérica?
Sí. El Método TRIAD™ es independiente de la geografía: el proceso de traducir ciencia en valor de negocio, de instalar las métricas correctas y de alinear equipos en torno a un objetivo comercial compartido funciona igual en una scaleup vasca que en una startup chilena que quiere llegar al mercado europeo. Si tu empresa está en ese momento de transición, me interesa conocerla.
¿Tienes experiencia específica con el mercado latinoamericano?
Tengo experiencia con el sector biotech en su conjunto, y he ido construyendo conocimiento del ecosistema latinoamericano a través de conversaciones directas con fundadores, gestores de programas de innovación y asociaciones del sector en diferentes países. No pretendo conocer cada mercado nacional con la profundidad que tiene alguien que vive dentro de él. Lo que aporto es la perspectiva de alguien que conoce el sector desde dentro y que ha visto cómo se resuelve la transición entre ciencia y mercado en ecosistemas en distintas fases de madurez.
¿Tienes formato de trabajo para aceleradoras o instituciones?
Sí. El Método TRIAD™ tiene modalidad institucional: taller intensivo para grupos de startups, programa de mentoría en grupo a lo largo de varias semanas, y acompañamiento individual integrado en programas de aceleración. Si gestionas un programa y quieres explorar si hay encaje, la mejor forma de empezar es una conversación directa.
Si quieres seguir la conversación
Publico reflexiones sobre comunicación, ecosistemas de innovación y comercialización científica de forma regular en este blog y en LinkedIn. Si alguna de las preguntas de este artículo te ha resultado útil, o si tienes tu propia perspectiva sobre lo que está pasando en el ecosistema latinoamericano, me alegra leerla.
Y si tu empresa está en ese momento de transición entre ciencia y mercado —sea en Latinoamérica o en cualquier otro ecosistema de habla hispana— hay dos formas de empezar:

Fuentes citadas
· Deep Tech Radar LATAM 2025. Emerge en alianza con Cubo Itaú. Presentado el 11 de septiembre de 2025 en el evento Cubo Conecta, São Paulo.
· Agência FAPESP (enero 2026). Declaraciones de Daniel Pimentel (Emerge), Natanael Leitão (Zentynel) y Francisco Salvatelli (GridX).
· Bloomberg Línea (octubre 2025). "Estos países de LATAM lideran la inversión en deep tech".
· Uruguay XXI (noviembre 2025). "Biotecnología en Uruguay: un ecosistema en expansión". Deep Tech Radar LATAM 2025.












