El problema de los dos lenguajes dentro de una misma startup biotech

Erika Sáenz • 12 de agosto de 2026

Cuando el equipo científico y el equipo comercial no hablan el mismo idioma, el mensaje al mercado se rompe antes de salir por la puerta



Hay un tipo de reunión interna que reconozco desde el primer minuto. Está el equipo científico en un lado de la mesa y el equipo comercial en el otro. Se está discutiendo cómo presentar la empresa en una feria, cómo redactar la propuesta de valor para la web, o cómo preparar el deck para una reunión con inversores.



Y en algún momento de la conversación, alguien del equipo científico dice algo así:



   «Si no explicamos el mecanismo, el cliente no va a entender por qué nuestra solución es diferente.»



  Y alguien del equipo comercial responde:



   «Si empezamos por el mecanismo, el cliente desconecta antes de llegar al beneficio.»



  Los dos tienen razón. Y eso es exactamente el problema.



No es que uno esté equivocado y el otro no. Es que están hablando desde sistemas de referencia distintos, con lógicas distintas, para audiencias que en su cabeza son distintas. Y mientras esa tensión no se resuelve de forma estructural, el mensaje que sale al mercado es el resultado de una negociación interna —un compromiso entre dos idiomas— que no satisface del todo a ninguno de los dos perfiles de receptor.



Este artículo no trata sobre cómo traducir la ciencia para audiencias externas —eso ya lo he cubierto en otros artículos. Trata sobre lo que ocurre antes: la fricción interna entre dos culturas organizativas que, si no se gestiona, hace que cualquier esfuerzo de comunicación externa sea menos efectivo de lo que debería.


Por qué el problema no es individual: es organizativo


Cuando hablo del «problema de los dos lenguajes», no estoy hablando del sesgo individual del emprendedor científico que no sabe comunicar para no científicos —eso es otro problema, con su propia solución. Estoy hablando de algo que ocurre a nivel organizativo cuando una startup biotech empieza a crecer y a incorporar perfiles comerciales junto a los científicos fundadores.



En esa fase, algo casi inevitable ocurre: dos culturas profesionales con valores, métricas y lenguajes distintos empiezan a coexistir en el mismo espacio. Y la tensión que genera esa coexistencia —si no se gestiona— se filtra directamente en el mensaje que la empresa proyecta al exterior.



El equipo científico valora la precisión, la exhaustividad y el rigor. Para ellos, simplificar es arriesgarse a ser inexacto. El equipo comercial valora la claridad, el impacto y la velocidad de comprensión. Para ellos, complicar es arriesgarse a perder al interlocutor.




Ninguna de las dos posiciones es incorrecta. Son el resultado de años de formación y experiencia en entornos distintos que recompensan cosas distintas. El problema es que cuando esas dos posiciones chocan sin un sistema que las resuelva, el resultado es un mensaje híbrido que intenta ser las dos cosas a la vez y acaba siendo ninguna de las dos del todo.


Dónde se hace visible la fricción: cinco situaciones concretas



La tensión entre los dos lenguajes no siempre se ve en los conflictos abiertos. Se ve en situaciones cotidianas de trabajo donde las dos lógicas producen respuestas distintas a la misma pregunta. Esta tabla resume las cinco más frecuentes:


Lo que hace que estas situaciones sean especialmente costosas no es el desacuerdo en sí: es que cada vez que se produce, el proceso de decisión se alarga, la energía del equipo se consume en conversaciones internas, y el resultado final —el mensaje que sale al mercado— es el fruto de un compromiso, no de una decisión estratégica.



Lo que el mercado recibe cuando el problema no está resuelto


Hay tres consecuencias externas concretas que he observado con regularidad cuando la fricción interna entre los dos lenguajes no está resuelta.



Inconsistencia de mensaje entre canales


La web —normalmente escrita por el equipo científico o con su supervisión predominante— tiene un tono técnico y exhaustivo. El LinkedIn —normalmente gestionado por el perfil más comercial— tiene un tono más accesible. Los materiales de ventas están a medio camino. Y el deck para inversores es una versión diferente de todos los anteriores.

El resultado es que un potencial cliente o inversor que te descubre a través de LinkedIn y luego visita la web tiene la sensación de que está mirando dos empresas distintas. Esa inconsistencia erosiona la confianza antes de que haya ninguna conversación.



Ciclos de aprobación que ralentizan la producción de contenido


Cuando no existe un criterio compartido sobre qué nivel de profundidad técnica es el correcto para cada tipo de contenido, cada pieza pasa por un proceso de revisión donde el equipo científico añade capas de especificidad y el equipo comercial las elimina. El resultado es un ciclo de producción más lento, un desgaste interno real y un contenido que al final no satisface del todo a ninguno de los dos.



He visto empresas donde un artículo de blog tarda tres semanas en publicarse no porque sea complejo de escribir, sino porque el proceso de validación interna entre los dos perfiles no tiene criterio definido.



Mensajes comerciales que no se usan



Esta es quizás la consecuencia más silenciosa y más costosa. El equipo comercial desarrolla materiales —propuestas, one-pagers, argumentarios— que el equipo científico no avala porque los considera demasiado simplificados. El equipo comercial deja de usarlos porque sin el aval del equipo científico no se siente respaldado. Y la empresa sigue usando el deck técnico original en todas las conversaciones, para todos los perfiles, con resultados predecibles.


La raíz del problema: ausencia de un marco de referencia compartido


Después de analizar muchos equipos en esta situación, lo que observo de forma consistente es que la fricción no se resuelve con más reuniones entre los dos perfiles, ni con la contratación de un perfil de marketing más senior, ni con talleres de comunicación.



Se resuelve cuando la empresa construye un marco de referencia compartido: un sistema acordado que responde a las preguntas que generan tensión antes de que esa tensión aparezca en cada caso concreto.



Ese marco no tiene que ser complejo. Tiene que responder a tres preguntas que los dos equipos puedan usar como criterio de decisión:



  • ¿Quién es el perfil exacto al que va dirigida esta pieza de comunicación, y qué nivel de conocimiento técnico previo tiene?


  • ¿Cuál es el objetivo de esta pieza: generar comprensión técnica, generar interés comercial, o generar una decisión de compra?


  • ¿Qué información es esencial para ese objetivo y qué información es soporte que puede quedar en un segundo nivel de profundidad?



Cuando esas tres preguntas tienen respuesta acordada antes de empezar a producir cualquier pieza de comunicación, el proceso de revisión cambia de naturaleza. Ya no es una negociación entre dos posiciones: es una verificación de si el resultado cumple el criterio acordado.



En el Método TRIAD™, este trabajo es parte de la fase Translate: no solo construir el mensaje para el decisor externo, sino establecer el criterio interno que permite al equipo producir ese mensaje de forma consistente y sin fricción.



Tres señales de que tu empresa tiene este problema


Si te preguntas si este es el caso de tu empresa, hay tres señales que lo indican de forma bastante clara:



Señal 1 — Las revisiones internas de contenido generan conversaciones largas sin resolución clara


Si cada vez que se revisa un material de marketing la conversación termina con «vamos a dejarlo así de momento» en lugar de con una decisión basada en un criterio, el marco de referencia compartido no existe todavía.



Señal 2 — El equipo comercial improvisa el mensaje en las reuniones con clientes


Si cuando le preguntas a dos personas del equipo comercial cómo presentan la empresa a un cliente nuevo, las dos respuestas son distintas, el mensaje no está sistematizado. Y si no está sistematizado, es probable que el proceso de sistematización se haya bloqueado precisamente por la tensión entre los dos lenguajes.



Señal 3 — El equipo científico revisa el contenido comercial como si fuera un paper


Si los comentarios del equipo científico sobre materiales comerciales se centran en la precisión técnica de cada afirmación en lugar de en si el mensaje cumple su función comercial, el criterio de evaluación no está diferenciado por tipo de contenido y objetivo. Y eso bloquea la producción de contenido comercial efectivo.



Cómo empezar a resolverlo


No hay una solución única, pero sí hay un punto de partida que funciona de forma consistente en los equipos con los que trabajo.



Antes de la próxima revisión de cualquier material de comunicación, propón al equipo que responda colectivamente a estas dos preguntas antes de abrir el documento:



Primera: ¿quién va a leer esto exactamente? No «el mercado» o «los clientes». El perfil específico: cargo, nivel de conocimiento técnico, pregunta que tiene en mente cuando llega a este material.



Segunda: ¿qué queremos que haga después de leerlo? No «que entienda nuestra tecnología». La acción concreta: que solicite una reunión, que descargue el recurso, que responda al email, que apruebe el presupuesto.



Cuando esas dos preguntas tienen respuesta acordada, el criterio de revisión cambia. El equipo científico puede evaluar si el mensaje es suficientemente preciso para ese perfil concreto. El equipo comercial puede evaluar si es suficientemente claro para generar esa acción concreta. Y los dos están evaluando con el mismo marco.



No resuelve todo de golpe. Pero es el primer paso para pasar de una negociación entre dos posiciones a un proceso de decisión con criterio compartido.




Preguntas frecuentes


¿Este problema solo ocurre en startups pequeñas con equipos mezclados?


No. Lo he visto en empresas de 5 personas y en empresas de 80. En las pequeñas, la tensión suele estar entre el founder científico y el primer perfil comercial que se incorpora. En las más grandes, aparece entre el departamento de I+D o el equipo técnico de producto y el departamento de marketing o ventas. El tamaño cambia la escala del problema, no su naturaleza.



¿No es esto el mismo problema que el de alineación entre marketing y ventas?


Está relacionado pero no es lo mismo. El problema de alineación entre marketing y ventas —que cubro en otro artículo del blog— ocurre cuando dos equipos comerciales no comparten métricas ni protocolos. El problema de los dos lenguajes ocurre antes: es la fricción entre la cultura científica y la cultura comercial de la empresa, que afecta a cómo se produce el mensaje antes de que llegue a ninguno de los dos equipos de go-to-market.



¿Cuánto tiempo lleva construir el marco de referencia compartido?


El marco básico —las dos preguntas que he descrito al final del artículo— se puede instalar en una sola sesión de trabajo de 90 minutos con los perfiles relevantes de ambos equipos. Lo que lleva más tiempo es que el marco se convierta en hábito: que el equipo lo use de forma automática antes de cada revisión, sin que nadie tenga que recordarlo. En mi experiencia, ese proceso tarda entre cuatro y ocho semanas de uso consistente.



¿El Método TRIAD™ trabaja este problema específicamente?


Sí. La fase Translate del Método TRIAD™ no solo produce los entregables de mensaje para el exterior —buyer persona de alta resolución, propuesta de valor por perfil, auditoría de mensajes actuales—. También establece el criterio interno que permite al equipo producir esos mensajes de forma consistente, sin depender de que Erika esté en cada revisión. Ese criterio es el equivalente al marco de referencia compartido que describes aquí.




Una última observación


Los dos lenguajes dentro de una startup biotech no son un problema de personas. Son el resultado natural de juntar dos culturas profesionales que raramente han tenido que coordinarse antes. Y eso significa que la solución no es cambiar a las personas: es construir el sistema que les permite trabajar juntas con criterio compartido.




El mercado no ve la conversación interna. Ve el resultado. Y cuando el resultado es un mensaje híbrido que intenta ser dos cosas a la vez, la percepción que genera —de inconsistencia, de falta de claridad sobre quién es el cliente— es difícil de recuperar sin trabajar primero la raíz.



Fuentes y referencias


· Encuesta propia a 200+ profesionales del sector biotech (2025). Datos de partida del Método TRIAD™ de Erika Sáenz.

· Kennedy, J. F. & Tversky, A. (1984). «The Curse of Knowledge». Journal of Political Economy. Base teórica del sesgo de conocimiento en comunicación experta.

· Gartner (2025). B2B Content Effectiveness Study: message consistency and buyer trust in life sciences.


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